El punto de partida de este proyecto consistió en la rehabilitación y unificación de dos viviendas abandonadas, situadas en la planta principal y primera de una finca regia, para transformarlas en un hostal boutique tipo Bed & Breakfast.
El principal desafío fue lograr una distribución de alta densidad habitacional bajo la premisa de un presupuesto mínimo, logrando que la intervención dialogara con el pasado sin desvirtuarlo.
Para resolver el programa residencial sin alterar la fisonomía de la finca, la nueva distribución de dormitorios y baños se concibe mediante volúmenes exentos de baja altura acabados en un tono marrón medio. Este recurso arquitectónico evita interrumpir la continuidad de los cielos rasos ornamentados y las cornisas originales, marcando una clara diferenciación cromática y volumétrica entre lo nuevo y lo preexistente.
Con un propósito similar, la integración de las instalaciones eléctricas en los dormitorios se soluciona mediante cabeceros trasdosando las paredes a media altura pintados en marrón oscuro. Este gesto técnico evita realizar rozas en los muros originales y funciona como un zócalo contemporáneo que ordena el espacio.
El alma del proyecto reside en la puesta en valor de la materialidad original. Con un riguroso trabajo de restauración, se recuperaron pavimentos de mosaico hidráulico, tarimas de madera maciza, carpinterías interiores y exteriores y falsos techos y molduras de yeso.
La paleta cromática se articula en torno a una gama de marrones de diferente intensidad, que contrasta con la neutralidad de los paramentos blancos y se complementa con detalles dorados en lámparas, mobiliario auxiliar y accesorios. El resultado es una propuesta austera en recursos, pero de atmósfera noble, que preserva la memoria de la residencia original ofreciendo una experiencia contemporánea.