Este proyecto de arquitectura y rehabilitación en el pequeño pueblo del Lloar transforma un solar urbano vacío con antiguos muros de piedra de un molino de aceite en una bodega familiar moderna. La intervención conserva la fachada histórica como cerramiento y edifica en su interior una nueva estructura metálica independiente de color marrón oscuro, logrando una perfecta integración paisajística.
La edificación se distribuye en una nave principal de vinificación en planta baja de gran altura y un altillo superior con oficina y sala de catas. Este espacio elevado cuenta con entrada independiente desde un patio interior y un porche orientado hacia el acceso del municipio. El diseño combina piedra recuperada, colores terrosos y cerámica tradicional en tejas y pavimentos, mimetizando el edificio con el entorno rural.